Italia, cada su rincón es un cofre de tesoros de incomparable belleza, es el jardín de Europa así llamado por ilustres viajeros y grandes pensadores como Goethe, Stendhal y el Supremo Poeta Dante Alighieri, padre de la lengua italiana y autor de obras eternas. Son famosos los versos del Canto V de la Divina Comedia:
Amor, que a nadie amado amar perdona,
por él infundió en mí placer tan fuerte
que, como ves, ya nunca me abandona.
(Paolo y Francesca)
Tierra de conquistadores y conquistados, de emigrantes e inmigrantes, cada recién llegado tarde o temprano se siente como en casa. ¿Y cómo no podría ser así? Los italianos son personas creativas, divertidas, amigables y abiertas como lo es su idioma, el italiano. Es el lenguaje de los grandes artistas, de la moda, del cine mundialmente famoso, ganador de premios OSCAR, con Fellini, Sofia Loren, Piovani, Benigni y muchos otros.
Primer país del mundo en patrimonio artístico y cultural, reconocido por la UNESCO con 54 bienes material y 8 inmaterial. Uno de ellos es el arte de los lauderos cremoneses con su Stradivarius sin igual, el más importante de todos los tiempos y del mundo.
Italia es universalmente considerada sinónimo de elegancia, creatividad, innovación y el italiano es considerado «el lenguaje de la música» porque, de hecho, en muchos términos musicales, el italiano se utiliza universalmente. Hoy en día mucha música se compone y exporta, pero siempre con la vista puesta en sus orígenes, el BEL CANTO y la ÓPERA, parte integral del patrimonio cultural inmaterial del Bel Paese.
Además, la combinación de saberes/sabores es muy interesante y representa la mejor manera de entrar en contacto con el territorio, conocer su patrimonio histórico y artístico y comprender sus tradiciones. La cocina italiana es una cocina sencilla y equilibrada; a menudo, algunos platos requieren menos de cinco ingredientes. Las recetas más famosas de Italia fueron escritas por madres y abuelas, no por grandes chefs, y esto significa que la cocina italiana casera, fácilmente reproducible y muchas veces reproducida en el extranjero, se convierte en la cocina más apreciada del mundo.
A través de sus platos lleva mensajes como una obra de arte y el arte es un testigo inmutable, capaz de transmitir conocimientos y emociones a lo largo del tiempo, espejo de un pueblo y su cultura. Al igual que nuestro país, la cocina también conoce muchas y variadas diferencias regionales, adhiriéndose a una línea común, propia de la dieta mediterránea (patrimonio UNESCO 2010).
Y así, entre muchos lugares fascinantes y diferentes pinturas, podemos admirar Trentino Alto Adige, la región más septentrional de Italia, en el corazón de los Dolomitas, (patrimonio de la UNESCO en 2009), un puente entre el mundo latino y el germánico.
Y qué decir de su postre típico, el Strudel, un vórtice de dulzura, tiene orígenes bizantinos pero con sus manzanas DOP se ha convertido en el símbolo de esa región.
La cocina: el lugar por excelencia de intercambio y contaminación… ¡como en el arte!
Imaginemos ahora un mar de trigo con las espigas al viento que, como olas, se mueven constantemente sinuosas. ¡Estamos en SICILIA! ¡Historia, mito, cultura! Rica y sencilla al mismo tiempo, variada en sus manifestaciones con colores vivos y aromas incisivos de especias y hierbas aromáticas, la cocina siciliana representa Trinacria, una tierra de colonos y conquistas que ha sabido recoger y combinar las ideas y nuevos ingredientes típicos de su territorio en recetas preciosas. ¿Quién sabe si las monjas del convento de la Martorana de Palermo sabían que crearían uno de los postres más pecaminosos de la cocina italiana? La Cassata Siciliana!
Una explosión de gusto, sabores y aromas con ricota y almendras es como una obra de arte con sus decoraciones que te transportan a tiempos lejanos.
Pero toda Italia habla de mitos y leyendas: una de ellas habla de una sirena, de un hombre y de un lugar mágico y especial.
La sirena Partenope que, desesperada por el rechazo del héroe Ulises, se dejó morir en el mar y los dioses transformaron su hermoso cuerpo en un paisaje encantador que hoy se identifica con el Golfo de Nápoles.
Nápoles es un sentimiento, una emoción que te impregna, pasión, cultura, arte.
Además, Nápoles es la cuna de la pizza, famosa en todo el mundo y no se puede decir nada más de la motivación con la que la UNESCO reconoció en 2017 el arte del Pizzaiuolo como patrimonio inmaterial de la humanidad.
Y tanta belleza la promueve Augustea Ibérica, la única empresa en España que tiene como objetivo acompañar a los españoles en el descubrimiento de una Italia tan rica y fascinante con su cultura, excelencia enogastronómica, arte y tradiciones.
Rosaria Mazza
AD Augustea Iberia sl