El 10 de diciembre de 2025, la cocina italiana entra oficialmente en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.
Este es el anuncio que resuena durante la 20ª Sesión del Comité Intergubernamental de la Convención de la UNESCO para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial. En Nueva Delhi, India, la cocina italiana es reconocida por primera vez en su totalidad, consagrándose como patrimonio cultural compartido y identidario.
Lo que ha logrado Italia representa un hito único en su género, que celebra la artesanía, la cultura y la tradición que siempre han definido a nuestro país. No se trata de un simple premio, sino de un reconocimiento que atribuye a la cocina italiana un valor inestimable e inmaterial, hecho de gestos cotidianos, rituales compartidos, pasión y cuidado por los demás.
La UNESCO, de hecho, no premia una sola receta, un producto o una técnica, sino un complejo sistema cultural, compuesto por conocimientos, rituales y relaciones sociales que giran en torno a la comida. Un patrimonio vivo, transmitido de generación en generación, capaz de evolucionar sin perder su vínculo con la tradición.

En Italia, cocinar es un acto profundamente social. Significa ofrecerse, acoger, compartir, cuidar del otro. La mesa se convierte en un lugar de encuentro, un entrelazamiento de historias, un espacio seguro.
Es precisamente esta dimensión colectiva la que el Comité Intergubernamental de la UNESCO ha decidido valorizar: una cocina que es expresión de identidad y unión, hecha de personas, de gestos cotidianos, de un patrimonio de prácticas, conocimientos y habilidades que viven a través del relato de un pueblo que ha sabido transformar su saber en excelencia.

Probablemente, nada define e ilustra mejor la italianidad que nuestra comida. La cocina italiana es un fiel reflejo de la milenaria historia del país y de la extraordinaria variedad geográfica de una Italia que se extiende a lo largo de más de 1300 km, atravesando territorios, paisajes y suelos profundamente diferentes. De norte a sur, cada región contribuye a un mosaico gastronómico único, capaz de contar culturas, tradiciones e identidades locales en un lenguaje universal: el de la comida.

El reconocimiento obtenido introduce una nueva conciencia sobre el valor de lo que ponemos cada día en la mesa. La cocina italiana confirma así el papel central que desempeña a nivel cultural y simbólico, dentro de una comunidad que, día tras día, sigue contando su historia a través de gestos cotidianos y cargados de significado, transformando platos sencillos en relatos, cuidados y auténticas declaraciones de amor.
En este contexto de celebración y protección de la cultura gastronómica, los profesionales del sector desempeñan un papel fundamental en la valorización y promoción del patrimonio culinario italiano. Empresas como Augustea Iberica s.l. contribuyen a difundir la excelencia de la cocina italiana más allá de las fronteras, poniendo de relieve el valor inmaterial y identitario de nuestros productos y tradiciones. Gracias a estas iniciativas, el reconocimiento de la UNESCO no es solo un logro simbólico, sino que se convierte en una oportunidad concreta para reforzar el orgullo nacional, compartir conocimientos antiguos y llevar el arte italiano del buen comer a todo el mundo.

Alessia Rizzello (Universidad de Padova)
Estudiante Erasmus+Traineeship en colaboración con Augustea Iberica sl
MP3 Título: Beddha ci dormi
